La (nueva) literatura cubana se consolida como tendencia en los medios españoles

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La apuesta de Editorial Guantanamera por el talento literario cubano comienza a convertirse en una piedra angular en las informaciones sobre las tendencias más inspiradoras del mercado editorial, a tenor de la creciente presencia en los medios de comunicación de noticias al respecto. Hoy mismo, el rotativo ABC ha publicado un reportaje sobre nuestras empresa, lo que ayuda a conseguir que el proyecto se dote de la necesaria visibilidad para llegar al consumidor final, lo que es nuestra meta y deseo. Porque los escritores escriben y las editoriales publican para que los libros sean leídos.

Reproducimos íntegramente el texto de la información que aparece en el mencionado rotativo español:

Cuando se unen las palabras Cuba y literatura vienen rápidamente a la mente nombres de escritores clásicos del siglo XX, como Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante y José Lezama Lima, pero también de narradores actuales como Leonardo Padura y Pedro Juan Gutiérrez.

Sin embargo, más allá de los grandes nombres, en la isla bulle una joven literatura que la editorial sevillana Guantanamera pretende descubrir a lectores de Europa y América.

El proyecto, puesto en marcha hace poco menos de dos años por su director editorial, Daniel Pinilla, ha logrado armar un catálogo de unos 150 autores, donde se dan cita desde la narrativa a la poesía y géneros que van desde el relato de raíz periodística al ensayo cultural y la ciencia ficción.

Géneros y estilos muy diversos, pero que tienen en común una serie de rasgos originales y gran calidad literaria, en opinión de Pinilla, por haber germinado en un entorno geopolítico tan singular como el de la isla caribeña, donde se asienta el único Estado socialista unitario de Latinoamérica.

Esas singulares condiciones económicas y de falta de libertades del régimen, donde hay numerosas barreras para el desarrollo de internet, han dado como resultado una escena literaria muy poco moldeada por la globalización y con rasgos al margen las grandes tendencias.

La singularidad de esta literatura fue lo que animó al grupo sevillano Lantia Publishing, centrado en servicios de autoedición y con una facturación de 3 millones de euros, a poner en marcha Guantanamera durante una estancia de su director editorial en Cuba.

De entrada, explica el fundador de Lantia, Enrique Parrilla, les llamó la atención una característica que aparecía en todos los análisis con «big data» de los originales que recibían de Cuba: un alto contenido literario.

A ello, se sumó el hecho de la inexistencia de un mercado editorial, donde los libros, por ser un régimen comunista, los edita el Estado y no suelen tener, salvo excepciones, distribución internacional.

Esto da como resultado que las editoriales cubanas no puedan absorber, por cuestiones tan sencillas como la escasez de papel, la enorme oferta literaria que genera una isla con alto nivel cultural donde está alfabetizado el cien por cien de la población y la universidad es gratuita. «La gente escribe no pensando en el mercado, sino porque tiene algo que comunicar», explica Pinilla.

En este contexto, explican desde Guantanamera, en Cuba se daba la paradoja de tener una gran y talentosa cantera de escritores jóvenes a los que las editoriales de su país no podían dar respuesta, pero tampoco los grandes grupos internacionales, por las dificultades de hacer negocio en un régimen como el cubano.

Complicaciones a las que se unen la imposibilidad de operar con la banca, las trabas burocráticas, la inseguridad producida por los cambios en la política internacional con ?evidentes en la transición de Barack Obama a Donald Trump?, las carencias en libertad de expresión... que terminan de hacer de la entrada en la literatura cubana una apuesta con numerosos riesgos.

Esas dificultades para los grandes sellos, sin embargo, supusieron la oportunidad de negocio para Guantanamera para configurar un catálogo que ha pasado en un año de tener treinta a autores a tener ciento cincuenta. Los publican tanto en papel, con tiradas cortas y con la posibilidad de impresión por demanda, y para libro electrónico, lo que permite tener el libro en Vigo o Nueva York.

Una nómina que han configurado firmando sobre el terreno contratos de publicación con cada uno de ellos. El primero lo firmaron con Daniel Burguet, que abrió la colección en 2016 con «Historias del más acá», que obtuvo ese año el premio Aquelarre al mejor libro de humor en Cuba.

La editorial hizo su presentación oficial en la Feria del Libro de La Habana en 2017 y cuenta ya entre sus autores más destacados con narradores como Raúl Aguiar, Eduardo del Llano, Alberto Guerra y Jesús Cubelo; dramaturgas, como Massiel Rubio y Esther Suárez; poetas como Roly Ávalos y Milho Montenegro; y autores de ciencia ficción como Yoss, mayor exponente del género fantástico en su país.

«Nosotros trabajamos con personas y publicamos por calidad literaria, no por cuestiones políticas», señala Parrilla, pese a haber sufrido el decomiso de ejemplares de uno de los libros que llevaron en la última feria de La Habana.

Algo que la editorial achaca a cuestiones formales aduaneras, pero que un disidente denunció como censura en el medio independiente cubano 14ymedio, fundado por Yoani Sánchez.

Dificultades que, sin embargo, no empañan un proyecto que busca, según sus responsables, no solo dar proyección internacional a una literatura que invisible, sino convertir al proyecto a medio plazo en el mayor proveedor de contenidos culturales de origen cubano en el mundo.

En esta estrategia hay que contextualizar el premio que han creado desde la editorial junto a la prestigiosa agencia literaria Carmen Balcells, pieza fundamental en el «boom» latinoamericano. «El director de la agencia, Luis Miguel Palomares Balcells, tuvo una relación muy cercana con la literatura cubana por su amistad con García Márquez», señala el director editorial.

Por ese motivo, añade, quería formar parte de este proyecto, que se concretó con la creación del premio, que distinguirá el 8 de septiembre en Barcelona a uno de los escritores que formen parte del sello. Cuenta con una dotación económica modesta, de 1.000 euros, pero el verdadero premio que el autor sea representado por Balcells y la proyección que ello conlleva.

El objetivo es encontrar el próximo Carpentier o Padura, lo que supondría, a buen seguro, la salida de Guantanamera para ingresar dentro del de los grandes grupos editoriales, pero, por otra parte, daría visibilidad al resto de escritores del catálogo y redundaría en el crecimiento del sello, indica Pinilla.