La prensa literaria de Argentina sigue la pista de Guantanamera

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El interés que causa la llegada del catálogo de Guantanamera al panorama literario internacional alcanza el Cono Sur. Estos días se ha publicado, por parte de la prestigiosa redactora Silvina Friera, un extenso reportaje a cuenta de la irrupción de nuestro proyecto literario. Por su interés, reproducimos íntegramente el texto de la citada información.

Hay un semillero de escritores cubanos que esperan ser leídos en el mundo: Marilyn Bobes, Jesús David Curbelo, Alberto Guerra Naranjo, Eduardo del Llano, Daniel Burguet, Milena Hidalgo Castro, Rafael de Águila, María Matienzo Puerto, Esther Suárez Durán, Elisabeth Reinosa, Yoe Suárez, Raúl Aguiar, Sussette Cordero, Milho Montenero, Yonnier Torres Rodríguez y Claudia Alonso, entre otros. Cualquier listado, además de arbitrario, parcial y escuálido, no alcanza para dar cuenta de la formidable diversidad literaria cubana. Guantanamera –como la popular canción– es una editorial exclusivamente de autores cubanos, con sede en Sevilla (España), que pertenece al grupo Lantia, una empresa tecnológica aplicada al mundo editorial que publica unos 250 libros al mes por “impresión bajo demanda”, es decir que solo se imprime un título cuando alguien lo encarga.

“El libro sigue siendo un objeto de culto muy respetado en Cuba”, afirma Daniel Pinilla, director editorial de Guantanamera. “Cualquiera que quiera escribir un libro entiende que eso requiere un proceso de aprendizaje, de estudio, de maduración, de conocimiento. Hay una demanda real de libros en Cuba; la gente es muy lectora. El libro está orbitando alrededor de la vida de los cubanos de una forma más visible que en el resto de otras sociedades. Al estar Cuba tan alejada del mercado global, también está lejos de las tendencias que tanto pueden llegar a contaminar la creación, porque muchos escritores escriben pensando en lo que va a gustar. En Cuba se ha venido escribiendo hasta ahora no pensando en el rendimiento económico ni en el éxito, sino en escribir el mejor libro. Entonces hay una auténtica cultura en torno a la competencia creativa, que creo que es sana”.

El origen de Guantanamera, editorial que tiene el catálogo más completo de escritores cubanos residentes en la isla o que viven en el exilio, empezó con un viaje de Pinilla (Sevilla, 1974) a Cuba. “Normalmente, cuando nos marchamos de viaje, tenemos ideas brillantes y se nos ocurren cosas que quisiéramos desarrollar cuando regresamos a casa, pero la mayoría de las veces la verdad es que esa idea brillante se queda en la nebulosa. Hace casi tres años, estaba en Cuba para escribir un libro. Pensaba hacer un libro periodístico, de literatura de viaje, que después publiqué con el título Hasta el mojito siempre. En el tiempo que estuve haciendo el viaje por todo el país, leí muchos libros de autores cubanos, que compraba de editoriales locales; libros finitos y muy económicos que me sorprendieron por su originalidad y por su nivel. Prácticamente no me crucé con un libro malo. Leí bastantes libros y como no quería cargarlos en el equipaje, los fui regalando, los iba soltando en algunos sitios. Pero cuando regresé a España, me traje unos cuantos para regalar a mi madre, a compañeros y amigos. Me di cuenta de que muchos de esos libros no existen fuera de Cuba, porque Cuba tiene una desconexión con el mercado global, y esos libros son de consumo doméstico. Me daba pena que esos libros no tuvieran la oportunidad de probarse en el mercado global”, recuerda Pinilla, que antes de convertirse en editor fue cronista en el diario deportivo Marca.

Cuando Pinilla regresó a España, estaba empezando a medirse como editor. “Solté la idea de hacer una editorial que publique solo autores cubanos y me la aceptaron. Y volví a Cuba a hacer un proceso de scouting –como dicen los cursis–, de detección de talentos, la nueva hornada de escritores cubanos; vamos a publicarlos y a tratar de posicionar un catálogo referencial, gestionado de forma independiente de lo que se está escribiendo en Cuba, lo cual es un valor añadido. En Cuba se está escribiendo muy bien y además es un país diferente que llama la atención. Y pusimos mano a la obra. Empecé hace dos veranos a viajar con relativa frecuencia a buscar autores, crear vínculos y explicar el proyecto, y poco a poco fuimos armando el catálogo, que al día de hoy se ha convertido en el mayor catálogo de autores cubanos contemporáneos. Ya sabemos que se lee lo que se conoce; entonces tenemos que conseguir visibilidad para el proyecto en el mediano y largo plazo. Y creo que estamos en el buen camino”, augura el director editorial de Guantanamera.

“La realidad, no la del ser humano, si no, la del ‘ser cubano’, está llena de situaciones surrealistas que compiten con las creadas por André Breton. El cubano suele afrontar sus problemas con un humor cínico increíble, transformando sus duras realidades en cosa de broma. Las horas perdidas en eternas colas para cualquier gestión. Las terribles oficinas de trámites. El burocratismo neurálgico instaurado a todos los niveles. El maltrato en los servicios públicos. La incompetencia médica. La falta de educación social, formal. Todo eso se sobrelleva y minimiza con el filtro salvador del humor, tan necesario para los cubanos como lo puede ser la comida servida, al menos una vez al día, en cada mesa”, se lee en la contratapa del primer libro que publicó Guantanamera en 2017: Historias del más acá, cuentos de Daniel Burguet (La Habana, 1989).

“Antes de comenzar, sabía que Cuba tiene una capacidad de producción de autores referenciales, desde Alejo Carpentier, (Guillermo) Cabrera Infante, Dulce María Loynaz, José Lezama Lima, Abilio Estévez, Pedro Juan Gutiérrez, hasta actualmente Leonardo Padura; autores de muchísimo nivel en un país tan pequeñito. Está claro que en Cuba está pasando algo; que hay un semillero”, plantea Pinilla. “Cuba es tan particular que hay que ir muy documentado para después interpretarla bien. Y aun yendo muy documentado, requiere un tiempo hasta que empiezas a entender cómo funcionan las cosas y los diferentes planos de la realidad en los que se mueve. En Cuba hay que meterse hasta la cocina para comenzar a entender cómo funciona una sociedad tan particular. Yo percibía que había una densidad de creación literaria con un nivel muy elevado para lo pequeño que es el país. Ahora mismo está entrando internet en Cuba a pasos rápidos. Pero cuando estuve hace tres años, Cuba era un país muy aislado desde el punto de vista tecnológico”, recuerda el director editorial. “Nuestro objetivo es tratar de convertirnos en la referencia internacional de la literatura cubana; que los lectores puedan encontrar en nuestro catálogo libros interesantes”.

La noticia original se encuentra en: https://www.pagina12.com.ar/167356-la-isla-como-semillero-de-historias